Elegir un nicho no es fácil.
Sentís que si elegís uno… perdés a todos los demás.
Que te “achicás”.
Que te limitás.
Pero en realidad, elegir te expande.
Todas las emprendedoras que admiro pasaron por este miedo. Yo también.
El miedo real no era “elegir un nicho”. Era quedar afuera, equivocarme, cerrarme puertas.
Hasta que entendí lo más importante:
El nicho no te limita. El nicho te ordena.
1. Elegí desde la necesidad real, no desde la inseguridad
Tu nicho nace del problema que resolvés.
No del miedo a quedar afuera.
2. Pensá en una persona real
No “mujeres de 18 a 45”. Pensá en una mujer real: su vida, su rutina, su dolor.
Cuanto más humano, más claro.
3. Tu nicho es un punto de partida, no una cárcel
Podés ampliarte más adelante.
Primero foco, después expansión.
4. Tu historia te muestra tu nicho
Muchas veces tu clienta ideal es una versión anterior de vos.
La mujer que fuiste, buscando exactamente lo que hoy sabés.
5. Si te duele elegir, es porque estás mirando lo que dejás afuera
Cambiá el enfoque: “¿A quién puedo ayudar mejor?”
Ahí está tu nicho.
Cuando definís tu nicho, tu mensaje se vuelve poderoso. La gente te entiende, te recuerda, te recomienda y te elige.
No porque seas la única. Porque sos clara.
Si querés definir tu nicho sin sentir que perdés oportunidades, en el eBook “Aterrizá tu idea” tenés
ejercicios simples para identificar ese foco que te va a ayudar a destrabar todo.
