¿Te pasa que querés vender… pero cuando lo intentás sentís que estás “presionando”? ¿Que te volvés comercial y se pierde tu esencia?
Eso es porque te falta storytelling, no porque te falte talento.
Yo odiaba vender. Me incomodaba. Sentía que “invadía”.
Hasta que entendí que no se vende con precios ni con características. Se vende con historia, contexto, emoción y verdad.
Hoy enseño a mis clientas a vender siendo ellas mismas.
1. Tu historia es evidencia, no ego
Contar tu recorrido demuestra que sabés lo que hacés. No por soberbia, sino por experiencia real.
2. Mostrá vulnerabilidad estratégica
No todo lo doloroso, pero sí lo humano.
La gente no conecta con perfección. Conecta con verdad.
3. Contá el antes y después de tus clientas
Es la forma más ética de vender: mostrando resultados reales.
No promesas vacías.
4. Explicá el “por qué” de tu método
Las personas no compran lo que hacés.
Compran por qué lo hacés así.
5. Usá ejemplos reales del día a día
Historias cortas, cotidianas, que expliquen tu mensaje sin tecnicismos.
La simplicidad vende.
Cuando vendés desde historias reales, te volvés memorable.
No sonás comercial.
Sonás humana, cercana y confiable.
Y ahí es cuando tu expertise empieza a moverse sola.
Si querés ordenar tu mensaje y tu historia para vender sin forzarte, podés empezar por el eBook
“Aterrizá tu idea”, donde te enseño a construir tu base de comunicación.
